Un 70% de las explotaciones apícolas granadinas están establecidas en áreas protegidas, lo que le aporta un valor añadido a nuestra miel. Así encontramos el Parque Nacional de Sierra Nevada, los Parques Naturales de la Sierra de Baza, Sierra de Huétor, Sierra de Castril y Sierras de Tejeda, Alhama y Almijara. La riqueza floral de estos Parques, con muchas especies botánicas endémicas, confiere unas características únicas a las mieles que en ellos se producen.

La “Miel de Granada” nos ofrece una excelente calidad y una gran variedad de colores, sabores y aromas. Podemos disfrutar de mieles monoflorales de castaño, romero, tomillo, naranjo o azahar, aguacate (exclusiva de la zona) y cantueso, y mieles multiflorales como la miel de la sierra y la miel mil flores.

El proceso de recolección y tratamiento de la miel es prácticamente artesanal. Es un alimento totalmente natural, al que no se le añade ningún aditivo ni conservante. Tiene la ventaja de que por su alto contenido en azúcares, puede conservarse durante largo tiempo. También contiene sales minerales ricas en potasio y de fácil asimilación, enzimas y ácidos orgánicos.
Es muy energética y digestiva, mejora la recuperación muscular. También posee numerosas propiedades beneficiosas para las personas aquejadas de problemas cardíacos, reuma y artritis, insomnio, y por supuesto, resfriados y enfermedades respiratorias.

Mieles monoflorales
Mieles multiflorales