CENTRO DE INTERPRETACIÓN

DE LA APICULTURA PARA LA

CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD

LAGAR DE CERA

Dentro del patrimonio etnográfico apícola de España hay que destacar los ingenios mecánicos denominados lagares o prensas de tornillo que usaron nuestros antepasados para extraer la cera de los panales de las colmenas con la que poder hacer distintos productos artesanales. 


Con estos tradicionales procedimientos de extración se conseguían dos tipos de ceras: La cera virgen no melada y de color amarillo que se empleaba en la preparación de barnices y la cera blanca, oreada y blanqueada, especialmente indicada para la fabricación de velas.


La mayoría de estos ingenios has desaparecido de la geografía española, algunos lamentablemente en fechas muy recientes, pero aún quedan algunos buenos ejemplos como este que hemos reconstruido para el Museo de la Miel de Granada.


El lagar data del siglo XVII-XVIII y procede de la localidad de Cional (Zamora). Con un peso total de 16 Tn estuvo en funcionamiento hasta mediados de 1960

La cera en estado natural, tal como la producen las abejas, es una sustancia grasa, en principio de color blanco, que luego se va oscureciendo con el uso. Es muy fácil de moldear y resulta insoluble al agua, propiedades ambas muy útiles para la colonia, como se verá en otro apartado. Su punto de fusión se produce entre los 62º y los 65º C. Del mismo modo, se vuelve sólida cuando la temperatura desciende por debajo de los 33 º C.


La cera es el elemento fundamental para la construcción de las colmenas, una especie de cemento para las abejas. Es producida por las obreras cuando tienen entre 12 y 18 días de edad gracias a las glándulas cereras situadas en la parte interna del abdomen. De ellas brota una sustancia blanca que, al contacto con el aire se solidifica formando escamas. Las abejas las recogen y trituran añadiéndoles polen y propóleos creando largas tiras denominadas cadenas de cera. Con ellas crean nuevas cerdillas de los panales o los tapan operculando las cámaras de cría.


Dado que producir un kilo de cera cuesta a las abejas entre 6 y 12 kilos de miel, la apicultura les facilita esa tarea para minimizar pérdidas. Para ello, el apicultor introduce en la colmena láminas de cera ya fabricada, con el dibujo de las celdillas estampado. En realidad, se trata de una labor de reciclaje de la cera previamente producida por las abejas, que ha sido denominada circuito de la cera. Tanto la cera de cuadros viejos como la obtenida de opérculos al retirar la miel son aprovechables si son fundidos.

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